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Pepe Aparicio llegó en 1995 tras pasar un par de meses en el Loyola, donde lo martirizaron a novatadas. Cuenta la leyenda que un día le ordenaron que fuera a cazar un pato en el Parque del Oeste de madrugada, y Aparicio los dejó atónitos al regresar a las pocas horas con un pato bajo el brazo. En el Negro, se hizo famoso rápidamente por dormir mucho y en muchos sitios, incluida la habitación de Pepegol y las mesas del Aula de Arquitectura. Estudiaba Ingeniería de Caminos, pero jamás le vio nadie abrir un libro. Eso sí, una vez se dejó crecer la barba para una revision, por si el profesor se imaginaba que llevaba veinte años en la carrera y lo aprobaba por pena.

Pero Pepe Aparicio, aparte de ser un chico idiosincrático (le gustaba comer bandejas enteras de guisantes y judías verdes en los desayunos de las 4:30, veía tantas pornos como pelis clásicas en blanco y negro), era todo un atleta. Corría por el parque de la Almudena subiendo las rodillas haste el pecho en las cuestas. Su jugada de fútbol preferida era pegarse un autopase larguísimo, llegar sorprendentemente antes que nadie, y en vez de controlar el balón, darse otro autopase igualmente largo… así hasta la línea de fondo. Su gran capacidad física le ayudaba también en la cama. Para sus numerosos ligues, disfrutar del sexo con Aparicio era como una experiencia religiosa, y muchas (casi todas extranjeras) nunca se recuperaron. A Aparicio se le conoce por haber follado siete veces en una noche, por hacerse a cinco americanas en una fiesta, y por haber establecido el siguiente axioma: “A veces, es mejor una buena pachanga que un polvo mediocre. Una pachanga contra el Alsa o Tindaya no, pero contra los Wookies…” Cuentan que Aparicio tenía un mapamundi en su habitación, y que con cada nueva conquista ponía una banderita en el país correspondiente. Se le recuerdan alemanas, suecas, francesas, americanas, austriacas, tunecinas, y una chica del África sub-sahariana. Su secreto era beber zumo de melocotón en los botellones del parque Almansa, además de dormir 16 horas al día.

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